¿Es necesario bailar con todo el mundo?

¿Es necesario bailar con todo el mundo?

Segunda traducción de un texto del blog The Dancing Grapevine, escrito por Laura Riva, sobre la “obligación”,  o no, de tener que bailar con todo el mundo. Precisamente, el otro día, hablaba con una follower que se había sentido muy violenta con un leader bastante agresivo e impertinente. A ver si con este texto se puede ayudar un poco a dar un paso adelante con la posibilidad de negarse a bailar con una persona si, realmente, no te apetece.

Hace unos días escribí un artículo sobre qué es ser un bailarín generoso, y hubo una pregunta que plantearon varias personas: ¿Significa ser un bailarín generoso que tengo que bailar con todo el mundo?

No, no es necesario

Ser una bailarín generoso significa dar lo mejor de ti mismo y tratar al resto de personas con respeto. Eso no significa que tengas que aceptar cada petición de baile, , correr un riesgo físico, tolerar malos comportamientos o bailar con todo el mundo. En muchas fiestas, con gran afluencia de gente, es imposible bailar con cada persona que haya en la sala.

Si nos creamos la expectativa de tener que bailar con todo el mundo y de aceptar cada petición de baile, estamos entorpeciendo nuestro propio intento de ser generosos y nuestra felicidad como bailarines. Bailar con la gente es una opción y lo mejor es tomar esa decisión con alegría y entusiasmo y no de mala gana y por obligación.

Aceptar cada baile

Algunos bailarines tienen la imposición moral de aceptar todos los bailes que se les solicita. Si ese es tu caso ¡Genial! Es una forma de ser un bailarín aceptable. Pero “aceptar siempre” no es la única forma de ser un compañero de baile encantador. Y no es necesario para sentirte como un bailarín generoso y amable.

En lugar de aceptar bailar cada vez que te lo pidan, tu objetivo debería ser enriquecer cada baile que aceptes. Si necesitas tomarte un descanso, beber agua, o simplemente no te llena la canción o la persona que te pide bailar, no hay ningún problema. Si prefieres bailar con ellos más tarde, está bien también, puedes ir tú a sacarles en otro momento. Es preferible a ser el bailarín que acepta un baile por obligación y hacer que tu pareja sienta, durante toda la canción, que es una carga para ti.

Protegerse

Asimismo, ser amable y generoso no significa que tengas que correr riesgos durante el baile. No tienes que correr el riesgo de lesionarte o destrozarte la espalda por hacer algo peligroso. Puedes ser amable y generoso sin tener que ponerte en la línea de fuego.

Piénsalo de esta manera: los principiantes pueden ser muy generosos y amables pero, por lo general, cometen errores, al menos de vez en cuando. Sin embargo, no pensamos que sean menos generosos por no seguir un determinado movimiento o cuando cometen algún error. ¿Por qué es, de alguna forma, inaceptable que tú decidas no seguir o hacer cierto movimiento? No lo es, a eso  se le llama respetar tus propios límites.

Tolerar el mal comportamiento

Como en todo lo demás, hay una linea entre ser amable y tolerar el mal comportamiento. No debes tolerar insultos, lecciones mientras bailas, magreos, acoso, o un manejo del baile peligroso. Tienes siempre la libertad de dejar de bailar con esa persona. Si se trata de un leader o una follower groseros, pedirles amablemente que no sigan con su comportamiento, pues os sentís incómodos. Si persisten en su actitud, alejarse de ellos.

En ese momento, se trata de ser generoso y respetuoso contigo mismo, no con la otra persona.

Bailar con todo el mundo

Es una noble idea querer bailar con todo el mundo pero, frecuentemente, no es posible o deseable. Eso tampoco es ningún problema. Se pude bailar solo con un grupo reducido de personas y aún así ser un bailarín generoso, siempre y cuando seas amable y respetuoso con el resto de bailarines. Tampoco tienes que disfrutar con todos los bailarines, es algo natural. Si quieres bailar una canción para resultar agradable, puedes hacerlo, pero no tiene que ser una obligación. Puedes rechazar un baile y, aún así, ser amable y generoso.

Los principiantes también pueden ser divertidos 

Siempre hay gente a la que no le gusta bailar con principiantes, no hay ningún problema, no tienes obligación de bailar con quién no quieras. Hay personas que piensan que los principiantes pueden agravar sus lesiones, aunque, personalmente, encuentro más peligrosos a los alumnos intermedios, cada uno conoce su cuerpo y tengo que respetarlo. Yo defiendo, totalmente, bailar con personas que no te puedan lesionar.

Sin embargo, si tu decisión de no bailar con principiantes es porque te resultan aburridos o poco interesantes, deberías tener en cuenta que tú fuiste principiante alguna vez. En algún momento hubo bailarines avanzados que hicieron que tu noche fuera divertida y fueron amables contigo. Divertirse con un baile no tiene que ver con lo mucho que sepas o con tu experiencia bailando sino con lo que disfrutes con tu compañero de baile. Además, ese principiante podría convertirse en tu pareja favorita dentro de unos meses o unos años. Sugeriría acoger a los principiantes como una contribución al ambiente del lugar y aprender a divertirte bailando con ellos. Es posible, créeme. Me encanta los principiantes. Son muy abiertos y carentes del ego de los bailarines avanzados y están deseando agradar a su pareja.

Hay gente que piensa que si baila con todos los principiantes, en una fiesta con mucha afluencia de bailarines, no le quedará tiempo para bailar con sus amigos. Eso tampoco tiene nada de malo ya que, si bailas forzado, no está siendo generoso contigo mismo. Debes bailar con quién quieras. Pienso que no es necesario dedicarte toda la noche a evitar a los principiantes.

Tienes que pasártelo bien saliendo una noche a bailar, sea como sea.

Quizás quieras bailar con principiantes los 30 primeros minutos. Quizás disfrutes aceptando todas las peticiones de baile que recibes. Tal vez sea comportándote amablemente con tus amigos o hablando durante un buen rato a los lados de la pista. Posiblemente sea dedicando tu tiempo a hacer que todos los principiantes se sientan bienvenidos. O, quizá, simplemente busques los bailes en los que puedes volverte loco, salvaje o apasionado.

En principio, todo es correcto. Elijas lo que elijas, lo que realmente importa, es que trates a tus compañeros con respeto, tanto si bailas con ellos como si no. No tienes que bailar con todos, pero sí tratarles como a ti te gustaría que te tratasen.

En resumidas cuentas: baila con quién te apetezca, disfruta, haz disfrutar a tu pareja de baile y no tengas miedo a decir que no, pero todo, desde el mayor de los respetos.

Nota sacada de http://daddyswing.es/es-necesario-bailar-con-todo-el-mundo-traduccion/

Cuando bailamos somos mas felices, lo dice la madre ciencia

Cuando bailamos somos mas felices, lo dice la madre ciencia

 

“Sin la música, la vida sería un error”, afirmó el filósofo Nietzsche, y no andaba desacertado ya que tenemos un instinto natural que nos anima a seguir el ritmo de la música.

De hecho, la mayoría de los niños se mueven y dan palmadas cuando escuchan una melodía que les agrada. Se trata de una respuesta espontánea relacionada con nuestra necesidad de comunicarnos y de expresar nuestras emociones a través del movimiento y de nuestro cuerpo.


No hay duda de que la música es un lenguaje universal y todos, con excepción de las personas que sufren amusia, somos capaces de apreciarla y disfrutarla. De hecho, se ha descubierto que personas de diferentes culturas responden emocionalmente de la misma manera ante diferentes tipos de música. Por eso, no es casualidad que los estudios antropológicos señalen que los grupos que tenían más probabilidades de sobrevivir eran aquellos que habían desarrollado una danza propia y eran capaces de compartir sus sentimientos a través del baile.

Por supuesto, la música y el baile no solo fungen como pegamento social sino que también son muy beneficiosos para nuestra salud física y mental. Estudios recientes han desvelado que una de las claves de la felicidad y la satisfacción con la vida se encuentra precisamente en la pista de baile.

 

 

 

 

Pasos que curan, movimientos que nos hace felices

En 2013 psicólogos de la Örebro University trabajaron con un grupo de adolescentes que sufrían ansiedad, depresión o estrés, además de presentar síntomas psicosomáticos como dolor de cuello y espalda. A la mitad se les pidió que asistieran a dos clases de baile a la semana, mientras el resto siguió su rutina cotidiana.

Al cabo de dos años, quienes se mantuvieron asistiendo a las clases de baile (en las que se ponía énfasis en la alegría del movimiento más que en el desempeño), no solo mostraron una mejoría notable de los síntomas psicosomáticos sino que también refirieron sentirse más felices.

En otro estudio realizado en la Universidad de Derby los psicólogos trabajaron con personas que padecían depresión. Durante nueve semanas, estas personas recibieron clases de salsa. Las mejorías se comenzaron a apreciar al cabo de las cuatro semanas y, cuando terminó el estudio, los participantes reportaron menos pensamientos negativos, una mejoría en la concentración y una mayor sensación de paz y tranquilidad.

Sin embargo, lo cierto es que bailar no solo es un excelente recurso terapéutico. Un estudio llevado a cabo en la Deakin University desveló que bailar tiene un efecto muy positivo en nuestra vida cotidiana. Estos investigadores australianos entrevistaron a 1.000 personas y descubrieron que quienes bailaban con frecuencia no solo reportaban sentirse más felices sino también más satisfechos con su vida, en especial en sus relaciones interpersonales, su salud y los logros que habían alcanzado a lo largo de los años.

Curiosamente, psicólogos de la Universidad de Nueva York descubrieron un efecto similar en los niños pequeños. Estos investigadores trabajaron con 120 niños, de 2 a 5 años, a quienes expusieron a diferentes tipos de estímulos sonoros, algunos eran rítmicos e imitaban la cadencia de la música, otros eran completamente arrítmicos. Así apreciaron que los niños que se movían siguiendo los movimientos rítmicos, mostraban más emociones positivas, se sentían más felices. Por tanto, estos investigadores concluyeron que no solo tenemos una predisposición que nos lleva a movernos al ritmo de la música sino que bailar también mejora nuestro estado de ánimo.

¿Por qué bailar nos hace felices?

Cuando bailamos, en nuestro cerebro se liberan endorfinas, unos neurotransmisores que generan una sensación de bienestar, relajación, alegría y empoderamiento. La música y el baile no solo activan en nuestro cerebro los circuitos motores y sensoriales sino también los centros del placer.

De hecho, neurocientíficos de la Columbia University afirman que cuando nos movemos en sintonía con el ritmo, los efectos positivos de la música se amplifican. Por tanto, un pequeño secreto para sacarle el máximo partido a la música consiste en sincronizar nuestros movimientos con el ritmo, así obtendremos “placer por partida doble”.

Sin embargo, lo cierto es que la magia del baile no se puede reducir simplemente a la química cerebral. Bailar también es una actividad social que nos permite estar en contacto con otras personas, compartir experiencias y conocer gente nueva, lo cual tiene un efecto muy positivo sobre nuestra salud mental.

Por si fuera poco, mientras nos movemos, nuestros músculos se distienden al compás de la música, lo cual nos permite liberar las tensiones cotidianas, sobre todo las que se acumulan en la musculatura más profunda.

¡A bailar!

Por Jennifer Delgado de Rincón de Psicología de http://culturainquieta.com/ 

Aconsejan bailar para mejorar la salud

Aconsejan bailar para mejorar la salud

Para los que se aburren con las caminatas o el gimnasio, los expertos recomiendan la danza. Es aeróbico, baja el colesterol, reduce el estrés, mejora el equilibrio y la actividad neurológica. De la tangoterapia al rock y el twist.
Por Yésica De Santo

Esto mismo que te voy a contar, te lo podría decir bailando. Mis pies, manos, brazos y todo mi cuerpo dirían que la danza emociona tanto o más que las palabras, y que es, en definitiva, lo que me hace vivir mejor.” Gabriel Adamo tiene 33 años y desde hace nueve meses baila rock, y es uno de los tantos que –harto de los gimnasios– decidió que la mejor forma de mantenerse en movimiento es bailar. En el marco del Día Mundial de la Actividad Física, que se celebra mañana, los expertos aseguran que, lejos de tratarse sólo de un hobby, el baile también posee grandes beneficios para la salud mental y física. El consejo –como toda actividad física– es realizarlo dos o tres veces a la semana para mejorar la flexibilidad articular, fortalecer la memoria, agilizar la mente, tener efectos positivos para la psiquis, y además, como un gran ejercicio aeróbico para perder peso.
“Recomendar actividad física ya no basta, a la persona le tiene que gustar lo que hace para conseguir la continuidad en el ejercicio. Algunos preferirán asistir a un gimnasio o salir a caminar, pero lo cierto es que observamos que el baile puede lograr una muy buena adherencia”, explicó Alberto Marani, jefe de la Unidad de Rehabilitación Cardiovascular del Hospital Paroissien.
“El baile requiere de coordinación y prestar atención de lo que hago y lo que hace la pareja. Es danzando que se oxigena la sangre, mejora la capacidad pulmonar, baja el colesterol, los triglicéridos, y baja la glucemia y se reduce el estrés”, asegura Marani, quien junto a su equipo creó el programa “2×4 salud”, un espacio de tangoterapia para pacientes con enfermedad cardiovascular de alto riesgo de realizar un evento cardiovascular. En la actualidad, 80 pacientes bailan tango todas las semanas. “Gracias al programa de baile logramos correrlos del área de riesgo.” Además, el cardiólogo dice estar convencido de que “la danza ayuda a cualquier edad, y como el tango es similar a caminar, estoy seguro de que el rock y swing puede ser equivalente a correr. A mis pacientes les digo que si no nos movemos somos como agua estancada que enferma, dependemos del movimiento”.
Alejandro Mercado Zamora, es kinesiólogo y gerontólogo, se desempeña en la Clínica CEDES en Chile, en el área de neurorehabilitación de los trastornos de balance y marcha en personas mayores. En el instituto se trabaja con marcadores precoces del mal de Parkinson a través del uso de sensores inerciales que se instalan en el cuerpo y que miden el balance y marcha de manera instrumentalizada. “El Parkinson te desorganiza el movimiento, y el baile, en cambio, reestructura, porque tiene un patrón marcado que se sigue. Los pacientes que practican, por ejemplo, tangoterapia, mejoran estrategias motoras, llamadas ajustes posturales anticipatorios; incluso si bailan solas. Iniciar  con vals, luego tango para terminar  con rock and roll sería óptimo”, explica el especialista.
El baile también es recomendado a pacientes vestibulares (que sufren de mareo y/o vértigo más inestabilidad con las temidas caídas por  consecuencia). Una vez terminada la neurokinesiología con terapia física vestibular, pueden continuar su proceso de reintegración social con bailes que incluyan aceleraciones angulares o bien giros para mantener sano el sistema vestibular que en algún momento estuvo dañado”, explica Zamora. De acuerdo a la medicina basada en la evidencia, particularmente se sabe que personas mayores que bailan tienen menos riesgo de caer que aquellas que no lo hacen. Eso sí, a los mayores sanos les recomienda seguir ritmos más intensos, como rock & roll o twist. “Practican los movimientos rotatorios, que ayudan a mejorar la estabilidad y a evitar los problemas de equilibrio propios del envejecimiento”, agrega.

PARA LA MEMORIA. Para Raúl Arizaga, neurólogo, presidente del Grupo de Investigación de Demencias de la Federación Mundial de Neurología, “uno de los beneficios del ejercicio físico es que activa los factores neurotróficos y estos son esenciales para que haya una reposición de neuronas en algunos lugares del cerebro, fundamentalmente en el nivel del hipotálamo. Además, la actividad física es buena para cuidar la memoria, y bailar pone en juego otros estímulos como el seguir un ritmo para coordinar los movimientos; eso también ayuda a mantener la memoria.” En la actualidad el grupo de investigación está por comenzar un estudio prospectivo que analizará en qué nivel el bailar tango ayuda a pacientes con trastorno de  Alzheimer.
En la Asociación Civil Esclerosis Múltiple Córdoba (ACEM) muchas de las técnicas de rehabilitación neurológica están basadas en la danza. Javier Leoni, coordinador rehabilitación, dice: “no estamos de acuerdo con ejercicios forzados y poco naturales. Solemos utilizar movimientos de danza clásica en pacientes que han sufrido ACV, con pacientes neurológicos, esclerosis múltiple, o traumatismos. Si bien la terapéutica está más asociada con los movimientos de la música clásica, he realizado seminarios en los que se trabaja con ritmos latinos. Lo que conseguimos es que el ritmo los motive a mantenerse conectados con la rehabilitación, en cambio, los movimientos rígidos son tediosos.”

LOS QUE BAILAN. “Bailar trata de respetar, comprender y tolerar, es una relación horizontal en la que la energía invade”, opina Selva Escandell, profesora y fundadora del grupo Gente de Rock. “Tuve un alumno que padecía Parkinson y siempre valoraba la inclusión que sentía gracias a las clases y cuánto lo relajaba, incluso durante las clases disminuían sus temblores. También tenemos alumnos que quieren bajar de peso, pero lo que los caracteriza a todos son las ganas de divertirse. El baile levanta. A mí me ha ayudado muchísimo en momentos difíciles.” Para Carlos Vittori, de 56 años, el baile también es “absolutamente terapéutico. Particularmente el rock posee una energía única, te despierta, te sacude, te da felicidad”, dice el hombre que baila tango, rock, boogie woggie, y salsa desde hace diez años. La misma energía tiene Javier Tejerina, de 50 años que padece de fibrosis en su pierna izquierda, pero baila rock tres veces por semana. “Siempre quise bailar, es algo que sé que me hace muy bien.”
Para Rafael Mendaro, bailarín y profesor de tango y rock and roll, “lo más notorio es el cambio de actitud. Recuerdo una abuela que llegó a la clase dando pasitos cortos y cuando comenzaba la música comenzaba a dar pasos largos y firmes”, cuenta. Para él, “”gente se anima, se libera, se divierte, y al mismo tiempo ejercita su cuerpo. Además, se genera empatía con otras personas, no bailás solo, estás con otro y en el medio está la música, entonces salís de vos mismo para conectarte con la pareja y ponerte en su lugar. En definitiva, el baile te hace mejor persona.”
Juan Manuel Aron, quien también es profesor de Gente de Rock, asegura conocer “quienes sufrían algún tipo de alergia nerviosa que se curaron con el baile”. Para él, lo bueno de bailar es que “iguala, porque estamos todos en la misma, nadie está pendiente de cómo se ve en el espejo, sino de seguir el ritmo, y conectarse”.
Lo cierto es que uno no es el mismo después de bailar. El seguir el ritmo, la conexión con otros en la sincronía, el hermoso equilibrio de tensión que se da en cada abrazo, en el sostén de las manos, los giros, las piruetas, en esa unión de movimientos fluidos; los músculos, huesos, sangre y cerebro se renuevan, el carácter social humano se enriquece, y es bailando que también –como dijo el profe– nos hacemos mejores personas. «

Un largo listado de beneficios para la salud

Mejora la capacidad muscular y articular.  Incrementa las capacidades de fuerza, resistencia, velocidad de reacción, flexibilidad y coordinación.
Contribuye a la reducción del peso corporal y alineación postural.

Beneficios fisiológicos.
Activa y mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria, al aumentar la irrigación sanguínea y el oxígeno.
Estimula la producción de hormonas como las endorfinas y testosterona.
Mantiene y desarrolla el sistema osteoarticular y la densidad ósea. Mejora el sistema inmune y Reduce los niveles de cortisol.
Beneficios psicológicos
Mejora las funciones cognitivas en adultos mayores. Genera nuevas redes neuronales.
Promueve el bienestar psicológico, produciendo efectos moderados sobre ciertos estados depresivos, ansiedad y estrés.
Previene enfermedades crónicas graves y potencialmente mortales como la hipertensión, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, insomnio.
Mejora el estado de ánimo, el autoconcepto, autoestima, habilidades sociales y actitud en el trabajo.

Confianza

“Cuando empecé a bailar pesaba 85 kilos, no paré y hoy peso 65. El baile me ayudó a recuperar confianza en mí, noté mucha diferencia en cuanto a mi motricidad, mejoré la velocidad de mis reflejos, mi lucidez y mi estado anímico. Además, me divierto.”
Gabriel Adamo, 33 años

Sociabilidad

“El baile me ayuda a despejarme de la rutina diaria, me siento una persona mucho más abierta y sociable desde que empecé a bailar. Viajé una hora y media para venir hasta la sala de ensayo pero qué me importa ya, ¡si voy a bailar!”
Caro Kusz, 27 años

Resistencia

“Noto que desde que bailo tengo más resistencia física, además me divierte y motiva, algo que el gimnasio nunca logró. No pienso dejar de bailar, incluso ya estoy pensando qué ritmos bailaré cuando sea viejito, como el Balboa y Carolina Shag.”
Julio Rodríguez, 35

Fuente: Diario Tiempo Argentino

Bailar! una adicción positiva

Bailar! una adicción positiva

EL BAILE, UNA ADICCION POSITIVA

¿Tienes adicciones positivas?

Mucha gente disfruta de cocinar, tocar música, meditar o bailar. Dicen que estas actividades son formas saludables, efectivas y divertidas para relajarse después de un día largo. He oído decir a algunas personas que estas actividades agradables son adicciones positivas.

Quienes apoyan la idea de la existencia de adicciones positivas afirman que estas fortalecen y hacen tu vida más satisfactoria. También te permiten vivir con más confianza, más creatividad, más felicidad y generalmente, en mucho mejor estado de salud. Las adicciones positivas mejoran tu vida.

Características de las adicciones positivas

Es algo que eliges hacer y le dedicas aproximadamente una hora por día.
Lo puedes hacer fácilmente y no requiere de mucho esfuerzo mental, o al menos este esfuerzo no es evaluado como tal.
No dependes de otros para realizar la actividad.
Aporta un valor físico, mental o espiritual a tu vida.
Crees que si practicas más, mejorarás en base a tus estándares y sin exageraciones.
La actividad que realizas es relajante y no te lleva a la autocrítica desmedida ni dañina.

Como puedes ver, las adicciones positivas no dominan la vida, se quedan confinadas dentro de un marco de tiempo. Sus beneficios pueden extenderse a varios aspectos de la vida, pero la propia actividad es limitada.
Las ventajas de las adicciones positivas

Estas adicciones positivas no son realmente un problema porque aportan grandes ventajas a tu vida. Puede resultar que la palabra “adicción” te preocupe un poco, pero en realidad solo se trata de un actividad que realizas de forma constante. Entre sus principales ventajas están:

Te dan un descanso de las actividades estresantes de la vida diaria.
e permiten plantearte nuevos objetivos y metas.
Son una buena forma de darte un tiempo para ti y para hacer algo que te gusta.
Puedes hacer nuevas amistades basadas en la actividad que realices.
Mantienes activo a tu cerebro.

Gracias a Silvia A M Garcia por su nota.

Tips para elegir zapatos de Rock

Tips para elegir zapatos de Rock

Querés comprarte zapatos o zapatillas para Rock? Te damos algunos consejos…

  1. No existe un calzado exclusivo para Rock, pero depende el estilo te pueden servir zapatos de tango, salsa o jazz. Si preferís un zapato que te sirva para bailar en fiestas, con una estética más formal y refinada, es mejor buscar zapatos. Si querés un zapato para práctica o querés estar más cómodo/a bailando, es mejor buscar zapatillas.
  2. La altura del taco, el ancho del empeine, las almohadillas en los metatarsos deben adecuarse a tu pie. Si tenés un pie “difícil” te conviene mandarlo hacer a medida. Un buen zapato de baile cuida la salud y la forma de tus pies, que en la acción de bailar durante años y de forma prolongada pueden sufrir deformaciones óseas que son muy dolorosas y lo peor: pueden impedirte seguir bailando. Un buen zapato te cuida de esta eventualidad.
  3. Elegí la suela de tu zapato de baile. Los zapatos vienen generalmente con tres tipos de suelas: suela tradicional, cromo o goma. Las suelas de cuero tradicionales son más rígidas pero te permiten girar mejor porque generan menos rozamiento. Las suelas de cromo (cuero de descarne) es un punto intermedio entre deslizamiento y agarre, pero al ser más delicadas requieren mayores cuidados. Las de goma sirven para tener más agarre y moverse más rápido, pero tus articulaciones corren más peligro de lesión si no estás bien entrenado/a.
  4. Las zapatillas de baile suelen ser mucho más cómodas que los zapatos pero no te permiten la misma movilidad de los dedos del pie que un zapato con suela de cromo, por ejemplo. Sin embargo tienen mejor absorción del impacto por tener suela de goma, y muchas veces encontrás modelos con cámaras de aire. Generalmente vienen sin taco y en diferentes materiales.
  5. Debes probártelos al momento de ir a comprarlos, y en lo posible probá el equilibrio y el deslizamiento, no sólo la parte estética.
  6. Por último, buscá lugares que te ofrezcan garantía por tu calzado, por defectos de fabricación.
  7. Disfrutalos!

Y vos? Que calzado usas para bailar?